Noticias

Jaime Carreño y su relato más íntimo en Jugada Nacional: “Cada día duele más”

Abr 28, 2026 | App Movil, Destacados, noticias

App Movil, Destacados, noticias
Abril 28, 2026 | 10:26 am

  • Entre idas y vueltas desde el extranjero, decisiones límite y la obligación de seguir compitiendo, el futbolista relató cómo atravesó uno de los momentos más dolorosos de su vida y cómo ese proceso marcó un antes y un después dentro y fuera de la cancha.

El tercer capítulo de Jugada Nacional, el podcast realizado por el Sifup junto a AS Chile, dejó uno de los testimonios más conmovedores desde el inicio del programa. En conversación con Fernando “Chiki” Cordero, Jaime Carreño habló con una franqueza poco habitual sobre el proceso que vivió junto a su hijo Clemente, en un relato atravesado por la enfermedad, la distancia, la impotencia y el duelo.

Carreño recordó que, mientras atravesaba un momento clave de su carrera y tomaba la decisión de ir a jugar a Bolivia, recibió una noticia que cambió todo: durante el embarazo, él y su esposa supieron que su hijo venía con una enfermedad genética gravísima, con un pronóstico extremadamente complejo. Aun así, decidieron seguir adelante, aferrados a la fe y a la esperanza de que Clemente pudiera vivir.

“No queríamos que naciera porque sabíamos cuál era el desenlace. Entonces, en el momento en que él nace, llora. Y fueron 15 minutos de incertidumbre que no sabíamos qué iba a pasar con nuestro hijo. Llorábamos, llorábamos, no parábamos de llorar”, contó Carreño. Luego, recordó el instante en que una psicóloga les mostró una foto y les dijo que Clemente seguía con vida, conectado a un respirador, abriendo una esperanza en medio del miedo.

A partir de ahí comenzó un período marcado por la tensión permanente entre el fútbol y la urgencia familiar. Desde Bolivia, el jugador iba y venía constantemente a Chile, viajando cada vez que la situación médica empeoraba. “Yo llegaba, estaba aquí, pasaba buena noche, tenía una mejoría y me iba de nuevo. E hice en un mes, de hecho, unos cuatro o cinco viajes”, relató.

Uno de los pasajes más dolorosos del episodio fue cuando Carreño habló de la imposibilidad de llegar a tiempo al momento en que su hijo falleció. “Hay algo que quizás me pese toda la vida: que yo no puedo llegar cuando él fallece por tema de itinerario… tomamos la decisión de desconectar a Clemente. Entonces es algo que me va a pesar toda la vida”, dijo, visiblemente atravesado por ese recuerdo.

Pese a todo, el futbolista siguió compitiendo. Contó que le tocó entrar a la cancha apenas dos o tres días después de la muerte de su hijo, aun cuando desde lo emocional estaba completamente roto. “El cuerpo técnico me dijo ‘no juegues’, porque no estaba bien. Físicamente me sentía bien, emocionalmente no. Pero sentía que tenía que jugar por respeto a él… y decirle: hijo, yo puedo, yo estoy aquí por ti, por nuestra familia”, recordó.

Ese partido terminó en victoria, pero para Carreño el esfuerzo tuvo un costo inmenso. “Cuando ya salí de la cancha exploté. Ya no podía más. Lo único que quería era venir a Chile y estar con mi familia”, señaló, en una de las frases más fuertes del capítulo.

En medio de ese quiebre, el volante identificó con claridad qué fue lo que lo sostuvo. “Bueno, Clemente, mi hijo, mi esposa, Facundo… entonces mi familia, mi familia es la que me ha sostenido”, dijo. Y agregó que toda esa experiencia cambió para siempre su forma de ser: “Cambió todo… me convertí en mejor papá, mejor esposo, mejor hijo, mejor hermano. Me acerqué mucho más a mi familia después de todo eso”.

El episodio también abrió una reflexión sobre la salud mental en el fútbol, tema que aparece con fuerza en la conversación. Carreño reconoció que por mucho tiempo este tipo de procesos se vivían en silencio, bajo la presión de tener que seguir compitiendo incluso en medio del dolor más profundo. En ese contexto, su testimonio rompe con una lógica histórica del fútbol masculino: la de callar, aguantar y seguir como si nada hubiera pasado.

Con este tercer capítulo, Jugada Nacional volvió a confirmar su identidad: no se trata sólo de recordar goles, títulos o camarines, sino también de abrir espacio a las historias que marcan la vida de los futbolistas más allá del resultado. En el caso de Jaime Carreño, ese relato dejó una huella distinta: la de un padre que siguió entrando a la cancha mientras cargaba una pérdida imposible de medir.

Carrito