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Javiera Moreno: “Sindicalizarnos es la consecuencia de un proceso de organización”
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Junio 2, 2026 | 11:15 am
En la reciente edición de la Revista Sifup, la presidenta de ANJUF analiza el nuevo ciclo de la organización al constituirse como Sindicato de Jugadoras Profesionales.
En diciembre de 2025, ANJUF, dio un paso histórico al constituirse como Sindicato de Jugadoras Profesionales de Fútbol. Un hito que viene a consolidar un proceso de organización de casi diez años, que ha transformado las condiciones del fútbol femenino en Chile.
En esta entrevista publicada en la reciente edición de la revista Sifup, su presidenta, Javiera Moreno, reflexiona sobre las razones de este acontecimiento, su impacto en las jugadoras y los desafíos que se abren en esta nueva etapa.
¿Por qué era necesario dar el paso hacia la constitución de un sindicato?
Sindicalizarnos es la consecuencia de un proceso de organización de casi una década. Desde sus inicios, ANJUF surgió para enfrentar condiciones laborales precarias y avanzar en el reconocimiento del fútbol femenino como trabajo, impulsando cambios que hoy son estructurales. Sin embargo, aunque logramos avances importantes, como la existencia de contratos obligatorios, seguíamos operando como una asociación civil, sin las herramientas legales que tienen las organizaciones de trabajadores y trabajadoras. La sindicalización era un paso necesario para dar coherencia a lo que ya éramos en la práctica: una organización laboral. Hoy, la constitución del sindicato nos permite avanzar hacia una nueva etapa, con capacidad de negociación colectiva, mayor protección para las dirigentas y una estructura que fortalece la representación de las jugadoras frente a clubes, federación y autoridades.
¿Qué cambia concretamente para las jugadoras con la creación del sindicato?
El principal cambio es que las jugadoras pasan a contar con una herramienta efectiva de representación laboral. El sindicato nos permite negociar colectivamente condiciones de trabajo, algo que hasta ahora no era posible como asociación. También fortalece la protección de las dirigentas y da mayor estabilidad a la organización, lo que es clave para sostener procesos en el tiempo. Esto se traduce en mejores condiciones para abordar temas como remuneraciones, jornadas, salud, maternidad y desarrollo de carrera. En términos concretos, el sindicato nos posiciona como una contraparte reconocida en las relaciones laborales del fútbol, con capacidad de incidir de manera más directa y sostenida en las decisiones que afectan a las jugadoras.
¿Qué desafíos vienen ahora para el sindicato y para el fútbol femenino en Chile?
El principal desafío es consolidar esta nueva etapa organizativa y traducirla en mejoras para las jugadoras. La existencia de contratos fue un avance fundamental, pero todavía existen brechas. Hoy el foco está en avanzar hacia estándares más altos en aspectos como nuestra liga, estabilidad contractual, condiciones de entrenamiento, acceso a salud, protección en etapas como la maternidad y desarrollo una vez finalizada la vida deportiva. Al mismo tiempo, es clave fortalecer la institucionalidad del fútbol femenino y generar condiciones para su desarrollo sostenible, donde el trabajo de las jugadoras sea reconocido en igualdad de condiciones.