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Romer Alegría, del entrenamiento en la Casa del Futbolista a volver a abrirse camino en Europa

Jun 8, 2026 | App Movil, Destacados, noticias

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Junio 8, 2026 | 12:03 pm

  • El delantero colombiano nacionalizado chileno fue parte del proceso de jugadores libres del Sifup en 2019. Desde ahí retomó impulso, siguió su carrera fuera de Chile y hoy mira ese paso como una puerta que le volvió a abrir el fútbol.

A veces el fútbol no se corta de golpe. A veces queda suspendido, en pausa, esperando una oportunidad. En 2019, Romer Alegría llegó al proceso de jugadores libres del Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup) buscando exactamente eso: una nueva puerta. Años después, su historia se transformó en una de esas que explican mejor que cualquier discurso por qué ese espacio sigue siendo una herramienta tan valiosa para quienes, sin club, todavía no renuncian a seguir compitiendo.

Hoy Romer Alegría sigue jugando en Europa. Su último paso fue por el Rende Calcio de Italia, y antes de eso construyó una ruta extensa por Portugal, Malta, Nicaragua, Bolivia, Colombia y Chile, una carrera marcada por el movimiento, la adaptación y la persistencia.

Pero hubo un momento en que todo eso todavía no estaba escrito. Ese momento fue 2019, cuando se integró al proceso de jugadores libres del Sifup. “Estuve en el proceso de jugadores libres en Chile en el 2019. Estaba de entrenador Pancho Arrué, el presidente Luis Marín y Gamadiel García. Entonces, bueno, ahorita que me los encontré fue maravilloso reencontrarme con todos ustedes y es una alegría”, cuenta.

Para él, ese paso no fue solo una etapa transitoria. Fue una plataforma concreta. “Significó una oportunidad muy grande, porque aparte de que toda mi familia está en Chile, surgió la oportunidad de ir a otros países, de jugar por ejemplo en Malta, Nicaragua y venir a Europa, como un país como Portugal, que fue el que me abrió las puertas, y luego fui para Italia”, recuerda.

Qué es el proceso de jugadores libres del Sifup

El proceso de jugadores libres del Sifup está pensado para futbolistas que actualmente no tienen club y necesitan mantenerse en ritmo competitivo mientras buscan una nueva oportunidad profesional.

Se trata de un ciclo de entrenamientos que se desarrolla en el complejo deportivo del sindicato, en Pirque, y al que pueden postular jugadores que cumplan dos requisitos básicos: no tener contrato profesional vigente con clubes de la ANFP, y tener como máximo un año de inactividad desde su último vínculo profesional registrado en Primera División, Primera B o Segunda División Profesional.

Más que una simple instancia de entrenamiento, el proceso funciona como un espacio de reconexión con la actividad, visibilidad y sostén para futbolistas que quedaron fuera del sistema formal, pero que todavía tienen condiciones y ganas de seguir compitiendo.

En el caso de Romer, eso fue exactamente lo que pasó. “Seguramente, y se ha demostrado con el tiempo, el Sifup te abre muchas puertas. Es una labor muy buena. Hay muchos jugadores que pasaron por ahí y han podido demostrar su calidad y, como en mi caso, venir a Europa a jugar”, afirma.

Una carrera hecha a pulso

La trayectoria de Romer Alegría no responde al molde clásico. No hubo un solo club, ni una continuidad lineal, ni una vitrina estable. Su camino fue el de muchos futbolistas latinoamericanos que sostienen su carrera moviéndose de país en país, de proyecto en proyecto, de oportunidad en oportunidad.

Su recorrido incluye pasos por Atlético Nacional II, Pan de Azúcar, Bogotá FC, CD Santa Teresa, Real Madriz FC, Nueva Cliza, Marsa FC, Malveira, y luego una larga etapa en el fútbol portugués: Mirense, Alcobaça, Citania Sanfins, AD Piães, Moimenta da Beira, Montalegre, Alcains y Alba Adriática, antes de su reciente paso por Italia.

Es una carrera extensa, diversa y exigente. Y en el medio de todo eso, Chile siguió siendo un punto fijo. “El vínculo que mantengo es porque el 80% de mi familia es chilena. Mis padres viven en Chile, mis hermanos son chilenos, sobrinos, tíos, todos son chilenos”, explica.

A eso se suman las amistades que dejó el fútbol. Una de ellas es con Bruno Vásquez, actual preparador de arqueros de la selección chilena, a quien fue a ver recientemente cruzando desde Portugal. “Viajé desde Chaves, frontera con España, para venir a asistir al partido de Chile y poder encontrarme con él”, cuenta.

Del margen al relanzamiento

Los procesos de jugadores libres suelen ser vistos desde fuera como una última estación, un lugar de espera. Pero para muchos futbolistas funcionan de otra manera: como un relanzamiento.

Eso es lo que deja entrever el testimonio de Romer. No habla del Sifup solo como una ayuda puntual, sino como una estructura que ordena, acompaña y vuelve a poner en circulación a quienes quedaron momentáneamente fuera del radar.
En su caso, ese punto de apoyo coincidió con algo más profundo: la posibilidad de volver a mirar Chile como un lugar donde todavía había red, familia y fútbol.

Hay algo especialmente valioso en eso. Porque en una actividad donde quedar sin club muchas veces significa desaparecer de escena, el proceso de jugadores libres instala una lógica diferente: no abandonar al futbolista justo cuando más necesita sostén.

Y cuando esa oportunidad se traduce en años de carrera, en ligas nuevas, en otros países y en continuidad profesional, el impacto deja de ser abstracto.

 

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