Catastro interno del sindicato muestra que solo 21 de los 46 clubes del fútbol profesional masculino cuentan con apoyo psicológico identificado. La situación vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de integrar la salud mental como parte estructural del desarrollo deportivo.
El Sindicato de Futbolistas Profesionales de Chile (Sifup) manifiesta su preocupación por la baja presencia de profesionales de la psicología en los clubes del fútbol profesional chileno, una realidad que evidencia una importante brecha en el acompañamiento integral de los futbolistas.
De acuerdo con un catastro interno levantado por el sindicato, solo 21 de los 46 clubes del fútbol profesional masculino cuentan con apoyo psicológico identificado, lo que equivale a un 45,7% del total. En otras palabras, más de la mitad de los clubes no registra actualmente este tipo de acompañamiento de manera clara o permanente.
El desglose por categoría muestra diferencias relevantes. En Liga de Primera, 12 de 16 clubes cuentan con psicólogo, es decir, un 75%. En la Liga de Ascenso, la cifra baja a 7 de 16 clubes, equivalente a un 43,8%. En Segunda División, el escenario es aún más crítico: solo 2 de 14 clubes cuentan con apoyo psicológico identificado, apenas un 14,3%.
La lectura es clara: mientras más vulnerable es la estructura laboral y económica de la categoría, menor es la presencia de herramientas profesionales para abordar la salud mental, el rendimiento psicológico, la adaptación competitiva, la presión, las lesiones y los procesos personales que atraviesan los futbolistas.
Para el Sifup, esta realidad no puede ser abordada como un elemento secundario. El fútbol profesional exige cada vez mayores niveles de rendimiento, exposición y presión, por lo que contar con apoyo psicológico no debe entenderse como un lujo, sino como una herramienta básica de cuidado y desarrollo.
El presidente del Sifup, Luis Marín, señaló que esta brecha obliga a elevar los estándares de la actividad: “La salud mental de los futbolistas tiene que dejar de ser un tema accesorio. Hoy hablamos de alto rendimiento, de exigencia, de presión, de lesiones y de carreras que muchas veces son cortas e inestables. En ese contexto, contar con apoyo psicológico profesional debiera ser parte del funcionamiento normal de los clubes, no una excepción”.
El dirigente agregó que esta preocupación debe extenderse a todo el ecosistema del fútbol. “Esto no solo afecta al fútbol masculino. También es una realidad que debemos mirar en el fútbol femenino, en el formativo y en todas las etapas de la carrera. El futbolista y la futbolista son personas antes que deportistas, y el sistema tiene que hacerse cargo de eso”, apuntó.
El Sifup reconoce que existen clubes que han avanzado en esta materia, incluyendo experiencias en planteles profesionales y en áreas formativas. Sin embargo, el catastro revela que el acceso al apoyo psicológico sigue siendo desigual y depende, muchas veces, de la capacidad o voluntad de cada institución.
Para el sindicato, el desafío es que este acompañamiento sea incorporado de manera estable y transversal, especialmente en las categorías donde los jugadores enfrentan mayores niveles de incertidumbre contractual, menor respaldo institucional y condiciones más precarias.
La salud mental influye directamente en el rendimiento, la toma de decisiones, la recuperación de lesiones, la convivencia interna, la confianza y la estabilidad emocional de los futbolistas. Por ello, el Sifup continuará promoviendo acciones, programas y conversaciones con los clubes y autoridades deportivas para instalar esta dimensión como parte esencial del fútbol profesional.
El fútbol chileno no puede avanzar en profesionalización si la salud mental de sus protagonistas queda fuera de la estructura de trabajo de los clubes.
Contar con psicólogos y psicólogas especializados no solo permite intervenir ante crisis. También ayuda a prevenir, acompañar procesos, fortalecer habilidades psicológicas y entregar herramientas para enfrentar las exigencias propias de la actividad.
El Sifup reafirma su compromiso de seguir impulsando una mirada integral del futbolista, donde lo físico, lo técnico, lo táctico y lo psicológico formen parte de un mismo estándar de desarrollo, cuidado y rendimiento.