En el noveno episodio del podcast del Sifup junto a AS.com, el delantero de O’Higgins repasó los sacrificios que marcaron su carrera y habló con honestidad sobre el complejo momento personal que atravesó. Su familia y la fe fueron claves para salir adelante.
El noveno capítulo de Jugada Nacional, el podcast del Sifup junto a AS.com, tuvo como protagonista a Arnaldo Castillo, delantero de O’Higgins que compartió uno de los testimonios más profundos que han pasado por el programa.
El atacante paraguayo habló sobre su infancia, la distancia con su familia, el esfuerzo que realizó para convertirse en futbolista y los momentos de inestabilidad que enfrentó durante su carrera. Pero también abrió una conversación necesaria sobre salud mental, exposición pública y el impacto que las críticas pueden tener más allá de la cancha.
Castillo proviene de una familia humilde y comenzó a perseguir su sueño desde muy joven. Cuando tenía 13 años, debía recorrer cerca de 18 kilómetros para llegar a entrenar. Si no encontraba transporte, comenzaba a caminar o trotar mientras intentaba conseguir que alguien lo acercara.
Antes de eso, desde los 11 años, también acompañaba a su padre en extensas jornadas laborales. Se levantaba cerca de las tres de la madrugada para ayudarlo a descargar productos y luego asistía a clases en horario nocturno.
“Mis papás me enseñaron que no todo es regalado en la vida. Me enseñaron a luchar desde chico y creo que esa lucha también me ha ayudado a soportar muchas cosas en el día a día”, recordó.
Ese recorrido lo trajo a Chile cuando tenía 17 años. Castillo reconoció que los primeros días fueron especialmente duros. La distancia, la soledad y la ausencia de sus afectos lo hicieron pensar rápidamente en regresar a Paraguay.
“Me encerré en la pieza y empecé a llorar. A la semana llamé a mi mamá y le dije que quería volver, que no podía estar sin ellos”, relató. Sus padres lo animaron a resistir y continuar con el camino que había elegido.
El delantero pasó por Universidad de Concepción y luego salió a préstamo para encontrar continuidad. Defendió a Naval, Fernández Vial e Iberia, además de Deportes Puerto Montt y Deportes Concepción, en un recorrido marcado por los cambios de club y la búsqueda permanente de oportunidades.
Su llegada a O’Higgins significó la posibilidad de consolidarse en Primera División. Sin embargo, también fue allí donde enfrentó un periodo de bajo rendimiento, falta de goles y fuertes críticas dirigidas no solo hacia él, sino también hacia su esposa, sus hijas y sus padres en Paraguay.
Castillo explicó que el hostigamiento y el mal momento deportivo fueron deteriorando silenciosamente su bienestar. Aunque intentaba mostrarse bien frente a sus compañeros y su familia, internamente atravesaba una crisis profunda.
“Uno sabe guardar y comerse todo por dentro. Por fuera no demostraba que estaba mal, siempre llegaba con una sonrisa, pero por dentro estaba peleando todos los días con mi mente”, reconoció.
Durante la conversación, Castillo contó que llegó a tener pensamientos suicidas. En ese momento, no pidió ayuda profesional ni permitió que su entorno deportivo advirtiera la gravedad de lo que estaba viviendo. Fueron el apoyo de su familia, una conversación con su suegra y su acercamiento a la fe los que le permitieron comenzar a expresar el dolor que había mantenido oculto. [ARNALDO CA…aron_ #JN9 | Txt]
“Mi suegra sintió que necesitaba algo, me habló y ahí fue cuando me desahogué. Necesitaba soltar lo que estaba viviendo”, explicó. [ARNALDO CA…aron_ #JN9 | Txt]
El delantero destacó especialmente el acompañamiento de su esposa y sus hijas, quienes se transformaron en un sostén fundamental durante el proceso. También explicó que hoy entiende su presente deportivo desde una perspectiva distinta, donde el resultado del fin de semana no determina por completo su bienestar.
Su relato deja una señal relevante: esconder el malestar no lo hace desaparecer. Hablar con una persona de confianza y solicitar apoyo pueden ser los primeros pasos para enfrentar una crisis.
Hacia el cierre del capítulo, Castillo explicó que compartir su historia también fue una manera de ayudar a otras personas que no saben cómo expresar lo que están viviendo.
“Necesitaba este momento para poder decirles a otras personas que se abran. Que hablen con alguien en quien confíen y suelten lo que tienen, porque hoy necesitamos ayuda psicológica”, afirmó.
El delantero también dirigió un mensaje a quienes siguen el fútbol desde las tribunas y las redes sociales. Recordó que detrás de cada rendimiento existen personas, familias y entornos que también reciben el impacto de las críticas.
“Antes de criticar, piénsenlo dos veces. Dentro de la cancha hay personas, pero detrás también hay familias, hijos, padres y hermanos que sufren”, concluyó.
El noveno episodio de Jugada Nacional deja una conversación que trasciende el fútbol. La historia de Arnaldo Castillo recuerda que pedir ayuda no representa debilidad y que ninguna persona debería enfrentar en silencio una crisis de salud mental.
*Si tú o alguien cercano enfrenta pensamientos suicidas o una crisis asociada al suicidio, puede llamar gratuitamente desde un teléfono celular al 4141. La línea del Ministerio de Salud está disponible las 24 horas, todos los días, y cuenta con profesionales capacitados para escuchar y prestar apoyo.