El capitán de Everton protagonizó el episodio 11 del podcast del Sifup junto a AS.com, donde habló sobre el proceso personal que lo llevó a buscar apoyo psicológico, estudiar Psicología y ejercer de otra manera su liderazgo dentro del camarín.
El episodio 11 de Jugada Nacional, el podcast del Sifup junto a AS.com, tuvo como protagonista a Diego Oyarzún, capitán de Everton, quien recorrió su trayectoria profesional y abrió una conversación profunda sobre salud mental, liderazgo y las exigencias emocionales que acompañan la carrera del futbolista.
El defensor recordó que atravesó momentos complejos dentro y fuera de la cancha. Sin embargo, la formación tradicional del futbolista, muchas veces asociada con resistir, continuar y pasar rápidamente la página, le impidió comprender lo que estaba viviendo.
“En conversaciones me di cuenta de que en Guachipato había tenido una depresión y no lo sabía. Uno está tan marcado por cómo nos forman, por esta idea de seguir adelante y que no pasa nada, que muchas veces no alcanza a reconocer lo que está viviendo”, relató.
Durante una crisis personal, Oyarzún decidió complementar el trabajo que realizaba con un coach mediante atención psicológica clínica. Ese proceso le permitió identificar síntomas, comprender experiencias anteriores y desarrollar un creciente interés por la Psicología.
“Me tuve que apoyar clínicamente con una psicóloga para que me acompañara en ese proceso. A partir de esa ayuda despertó esta fascinación por la Psicología”, explicó.
Actualmente cursa el cuarto año de la carrera, proyecto que desarrolla sin descuidar sus responsabilidades familiares y deportivas. La decisión también ha influido en su manera de ejercer la capitanía de Everton y acompañar a los jugadores más jóvenes.
Oyarzún aclaró que todavía no se considera preparado para intervenir como profesional, pero que utiliza los aprendizajes adquiridos desde su posición de referente. “Trato de apoyar a los juveniles desde mi rol de jugador con experiencia, incorporando algunas herramientas que he aprendido, pero todavía estoy lejos de sentirme psicólogo”, afirmó.
La conversación también repasó sus años formativos en Universidad Católica, una inesperada experiencia en el fútbol amateur paraguayo, sus préstamos a Deportes Valdivia, San Marcos de Arica y Unión La Calera, y su paso por Lituania, donde llegó a disputar la fase previa de la Champions League.
Cada etapa le permitió abandonar espacios de comodidad, competir y construir su propia trayectoria. En Everton encontró finalmente un lugar de pertenencia, aunque antes debió enfrentar periodos de bajo rendimiento y cuestionamientos.
“Hubo momentos en Everton en que la pasé mal y sabía que incluso parte de la gente no me quería. Haber dado vuelta esa situación mediante el trabajo, el esfuerzo y la persistencia genera una sensación de orgullo muy potente”, sostuvo.
Hoy define a Everton como su casa. Allí se consolidó como capitán y atravesó algunos de los cambios personales más importantes de su vida, un proceso que, según explicó, trascendió ampliamente lo futbolístico.
Oyarzún también abordó por primera vez las críticas públicas que realizó contra la conducción del fútbol chileno. Explicó que sus palabras surgieron desde la frustración y desde su responsabilidad como capitán, pero que apuntaban a una problemática mayor.
“Siento que a nuestro fútbol le falta cariño, le falta un poco de amor. Mi crítica buscaba ampliar la mirada frente a los problemas que está teniendo la actividad y defender valores fundamentales del deporte, como la igualdad de condiciones y la libertad de competencia”, señaló.
El defensor reconoció que era consciente de las posibles consecuencias de hablar, pero asumió su responsabilidad como portavoz de una sensación compartida dentro del plantel.
El nuevo episodio de Jugada Nacional deja así una reflexión que va más allá de la historia deportiva de su invitado: escuchar el propio malestar, solicitar acompañamiento y hablar de salud mental también son formas de cuidar la carrera, la familia y la vida fuera de la cancha.