El presidente del Sifup participó en una jornada organizada por Ius Sportivum y la Escuela Sindical PUCV, donde abordó la realidad contractual de los futbolistas, el proceso de negociación colectiva y los avances alcanzados tras la movilización de 2025.
El presidente del Sindicato de Futbolistas Profesionales de Chile (Sifup), Luis Marín, participó en el conversatorio “El deportista como trabajador: desafíos contractuales, sindicales y normativos en Chile”, desarrollado en la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
La actividad fue organizada por Ius Sportivum y la Escuela Sindical PUCV, con el objetivo de analizar la condición laboral del deportista profesional, las particularidades de sus contratos, el papel de las organizaciones gremiales y el marco jurídico vigente. La jornada combinó la perspectiva sindical con experiencias prácticas y análisis especializado en derecho deportivo.
Durante su exposición, Marín explicó el funcionamiento del sindicato, que reúne a cerca de 1.300 futbolistas afiliados de Primera División, Primera B y Segunda División Profesional. También destacó el rol de la Asamblea de Futbolistas como máxima instancia de decisión y el trabajo en terreno que desarrolla el directorio mediante visitas, asesoría jurídica y programas de bienestar.
“El futbolista es un trabajador y debe participar en las decisiones que afectan sus condiciones laborales. La experiencia nos demuestra que la unidad, la información y la organización colectiva permiten equilibrar una relación que muchas veces es desigual. Nuestro trabajo consiste en defender derechos, pero también en entregar herramientas para que cada asociado pueda enfrentar mejor su carrera y preparar su futuro”, señaló Marín.
El presidente del Sifup presentó además los principales beneficios disponibles para los asociados, entre ellos el Fondo de Retiro, el Fondo de Lesiones, el apoyo psicológico, la asesoría legal, los programas educativos, el Bono Pyme y el proceso de Jugadores Libres.
La exposición también abordó las particularidades de una actividad marcada por contratos a plazo determinado. En las categorías de ascenso, estos vínculos suelen extenderse entre siete y nueve meses, por lo que los ingresos terminan junto con la competencia. A ello se suman las lesiones graves que pueden superar la duración contractual, la falta de club, los límites de edad y la escasa participación de los jugadores en decisiones sobre calendarios y formatos de los torneos.
Marín señaló que muchas de las reglas que determinan el trabajo de los futbolistas no son fijadas individualmente por cada club, sino por la ANFP y su Consejo de Presidentes. Por esa razón, el sindicato combina decisiones de la asamblea, petitorios, mediación ante la Dirección del Trabajo y acuerdos técnicos para representar colectivamente a sus asociados.
Uno de los ejes principales fue la movilización de 2025, aprobada por unanimidad por la Asamblea de Futbolistas después de que no fueran acogidas las propuestas presentadas por el gremio para mejorar las condiciones de la competencia. El conflicto concluyó tras una mediación en la Dirección del Trabajo y permitió alcanzar acuerdos en materias como lesiones graves, garantías salariales, duración del torneo de Segunda División y exámenes médicos obligatorios.
“El paro demostró que la unidad cambia la capacidad de negociación. También confirmó que el derecho laboral y la mediación institucional son herramientas fundamentales para resolver conflictos y avanzar hacia mejores condiciones. Ningún logro sindical aparece de manera espontánea: detrás existe organización, participación y responsabilidad colectiva”, sostuvo Marín.
El conversatorio tuvo también una función educativa y preventiva, orientada a acercar conocimientos jurídico-laborales a estudiantes, deportistas y distintos actores del deporte. La finalidad fue entregar herramientas iniciales que permitan reconocer derechos, comprender el entorno contractual y actuar con mayor información ante eventuales dificultades.
La participación del Sifup reafirma el compromiso del gremio con la difusión de los derechos laborales y con la formación de nuevas generaciones de profesionales vinculados al deporte. Para el sindicato, fortalecer la actividad también exige conectar la experiencia de los futbolistas con el conocimiento académico y jurídico.